Somos comunidades de marca. Nos agrupamos según nuestras preferencias, o al menos éso dicen los estudiosos (especialmente del Marketing) que elaboran estrategias para vendernos. Estudian nuestro flujo de relaciones y nuestras capacidades de reacción y así van afinando el tiro.
Muchas veces, llegamos influidos por la moda; personas pagadas para entonar cantos de sirenas y atraernos al producto, los influencers, que hacen de hilo conductor entre las pretensiones comerciales y el objeto de los deseos empresariales: nuestros bolsillos.

Ahora ya se da un paso más.. con ganar el bolsillo no basta. Necesitan nuestro corazón, y además, se lo entregamos encantados, porque nos vemos reflejados en la marca y en lo que representa...
Apenas escuchamos a Eco repitiendo sus mensajes, ensimismados como Narcisos en nuestra imagen proyectada. El cuadro es surrealista... ante un mensaje hueco y una respuesta disacorde, el conjunto es muy bello y atrayente.
Todo depende de como interpretamos los mensajes a la luz de nuestros adentros.
En nuestro mundo, Eco no se extingue, sólo se transforma en otro producto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario